Festivales, vísceras y paz.



Necesito dormir, que diuen, como si los enanos y los astros que rondan los espacios habitados, como si las siluetas calcadas de los huecos en la cama; como si la humareda que desprenden las vísceras de los viajes pudieran dejarnos en paz.

Necesito fumar, que diuen, para desoxidar los antiguos engranajes que bailan, que sudan, que aprenden y desaprenden sucesivamente a follar.

Necesito paz, que diuen, una hora de silencio sentado en la mesa verde del maestro; un segundo antes del orgasmo, diez segundos después de esa larga raya de cal, el instante infinito en que levitan los cuerpos suspendidos en el trance de algún festival.

Quien ha bailado lo sabe: en el tamtam del teclado también es posible hallar la paz. 



7 comentarios:

Jorge Díaz Martínez dijo...

Lo sé.

la chica de las biscotelas dijo...

qué preciosidad madre mía!

mudo dijo...

la paz es libertad, que diuen.

* dijo...

Cómo no ibas a saber, Jorgito, querido.

* dijo...

gracias chica de las biscotelas!! ^^

* dijo...

la paz es libertad, mudísimo.

ommmmmmm.

* dijo...

la paz es libertad, mudísimo.

ommmmmmm.