postales

Abro el último cajón del escritorio, el lugar donde voy aparcando los recuerdos viejos. Es el desguace de mis experiencias: en él encuentro, entre otras cosas, entradas a cines con personas cuyos nombres apenas recuerdo, tickets de cenas en ciudades extranjeras, billetes de autobús y un puñado de postales que nunca llegué a enviar. El último cajón del escritorio se ha convertido en el lugar donde guardo las palabras muertas. Hace tiempo garabateé palabras que nunca llegaron a ser enviadas porque en la vorágine del viaje (esa ansia de correr y jugar por senderos extraños, de abrir puertas desaforadamente, de bailar hasta la madrugada en discotecas donde no ha de volver a verte nadie) es fácil perderse. Cuando abro el último cajón del escritorio, vuelvo a leer una vieja postal que escribí cuando vivía en Australia. La postal tiene un sello y debajo está la dirección de mi abuelo. En la parte izquierda descansan las palabras que nunca llegaron a su destino. La postal que había escrito para mi abuelo permaneció dos meses sobre mi escritorio australiano en una época de fiestas y de tablas hawaianas hasta que un día me llegó una llamada y el resto es historia. Cuando abro el último cajón del escritorio, acaricio viejas palabras abortadas y me acuerdo, casi de repente, de que en la vida hay muchas postales que enviar y que no debemos dejarlas mucho tiempo sobre el escritorio. Porque se arrugan, como nosotros, y a veces es demasiado tarde.

*las otras navidades (de universo dislocado)*

a) me gustan las ideas de arami. me gusta su blog. me gustan mis compañeros de blog en *universo dislocado*.  
b) no me gusta la navidad. de hecho, me gustaría escaparle a la navidad, huir a un lugar donde no existan abetos iluminados ni turrones ni papánoelesquecuelgandebalcones. el año pasado escapé a korea. es un barrio precioso de palma. con la botella de vodka sobre la mesa y las continuas escapadas al baño, casi se me olvidó aquello que debíamos celebrar. por suerte, todo pasa y a la mañana siguiente uno despierta con otras navidades en la mano. se encuentran aquí. a disfrutarlas. (por cierto, feliz-cada-puñetero-día-del-año. cojones.)

* imagen de aramí ullon, fundadora de universo dislocado *

en los bares de londres se deslizan caballos salvajes

 
empiezo la noche leyendo a chantal maillard en un bar lleno de backpackers. estoy sola. a las palabras viejas las gastan las sidras y can i have a jaegermeister, please? es imposible la soledad en los hostales y los mochileros acechan. pasan las horas y me doy cuenta de que vuelvo a estar con lo de siempre: porque dios bla bla bla.. menos mal que a mis amigos ya nada les sorprende. a mi lado una inglesa se frota con un tipo y le derrite. porque dios... empiezan a sonarnos demasiado los rostros y huimos a donde nos sea permitido empezar de nuevo. en el ministry of sound los cubatas palpitan y alcanzamos a ver, fugazmente, destellos de mandíbulas prietas. salimos afuera a por un cigarrillo y repetimos nuestros nombres al compás de pupilas que nos miran dilatadas. mi amiga y yo nos sonreímos y a los veinte minutos, ya estamos con lo de siempre: porque dios, bla bla bla. ni siquiera en los bares es posible escaparle, ¿lo veis? ya os lo decía. cuando huyo al baño miro el reloj: la noche se ha consumido tan rápido como se consume la vida o un cigarrillo. y nosotras no somos más que mujeres, caballos salvajes, que se deslizan por sus bares y murmuran palabras extrañas como  d i o s

ryanair y bayer


deprisa,
corriendo, 
con los rostros calientes 
en la maleta todavía, 
en la mejilla el roce 
de unos labios finos 
y en el puño cerrado
un carnet de identidad
al que te aferras
como si fuera 
la llave de tu hogar,

así, 
- deprisa,
corriendo -
te subes al avión 
y buscas una pizarra donde deletrear
viejas postales confusas
como el plástico gastado de una ventanilla
donde dibujas
                          tu nuevo y viejo nombre: 
         Intrusa.

salida de no retorno

la vida está llena de salidas sin retorno que no están indicadas con señales. no hay carteles que cuelguen sobre esas puertas entornadas que revelen el contenido (un destello entre las piernas, el silencio que retumba después de una noche de fiesta o ese gorrión que se posa sobre el tendido eléctrico y te observa. el tren sigue y el gorrión cae: cables inestables sin derecho -ellos tampoco- al retorno.)  si al menos  hubiera carteles que avisaran. al cerrarse la puerta se oye un motor que despierta y la imagen cambiante bajo los párpados cosquillea. las pecas se reflejan en la ventana del vagón y las manos (¿dos interrogantes gigantes?) acarician ese-pan-nuestro-que-compramos-cada-día. las córneas lúcidas, calientes, que se posan sobre los rostros de los desconocidos que te escoltan hasta la salida. una breve despedida y las pupilas dilatadas que persiguen ruedas de maletas ruidosas que abrillantan los azulejos del aeropuerto. tú también pasas por el aro y te alejas por una salida sin retorno. bueno -piensas- al menos esta vez te han avisado.

pegrum o ánfora rota

como dice mi amigo jorge, uno no sabe nunca lo que es. si las pecas, los dientes grandes o ese pedazo de servilleta que guardaste años ha. la piedra que rescataste del asfalto. a veces eres los pinos, la sal en la boca después de un día de playa, un recreo al sol. otras un tequiero murmurado entre paredes que se empañan; la banda sonora de una despedida. eres un viaje en moto, el tatuaje, tiritas en el útero. peculiares marcas de sol. eres los poemas que no escribes. los libros –templo- que se amontonan en la estantería. los hombres que fuiste. uno no sabe nunca lo que es, dice jorge y cuánta razón tiene. tantos cuartos, aeropuertos, rostros olvidados. abres cajones como quien busca corazones y recoges los pedazos de ánfora rota.



 postcriptum: 
mi tatarabuela –hija de una familia judía adinerada- se fugó con el jardinero de la casa. Su hijo, mi bisabuelo, fue gaseado en la Primera Guerra Mundial y murió cuarenta años más tarde a causa de las secuelas. Con promesas de trabajo y casa, mi bisabuelo emigró a Australia, donde tuvo dos hijos. Uno de ellos fue miembro de la RAF (Royal Air Force ). Después de sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, conoció a mi abuela cuando ingresó en la WAF (Women’s Air Force). Mi abuelo fue enviado a Irán, Irak, Canadá y Singapur, donde pasó mi madre sus primeros años. Luego volvieron a Manchester y a los veinte salió de casa con la intención de recorrerse Europa a dedo. El resto somos nosotras. 
A veces somos una foto que se arruga con el tiempo, 
un corazón pixelado, 
un pedazo de ánfora rota.

It was sometime early in december

y los ceniceros estaban llenos. apagué los años en tragos pequeños, como quien apura la vida demasiado. -¡son las doce!- gritaron- y a lo lejos se oyeron las copas al brindar. alguien habló de desconocidos y balbuceó estrofas inconexas arrastrando la lengua: los desconocidos bla bla bla. (¿quizás era yo la que hablaba?) desconocidos que esperan, conmigo, a que se hagan las doce y me ayudan a ahogar la cera derretida de los años dentro, muy adentro del tequila. desconocidos que me cantan canciones que ya no deberían ilusionar a nadie, desconocidos que me llevan a casa en un coche de esos sin tapa mientras Palma contempla vacía cómo unas mentes vacías de su generación... La ciudad -caras, animales, policía- vacía un miércoles a las dos de la mañana. y el viento que acaricia la parte más lisa; y la parte más rugosa que ríe sus ecos en la callejuelas desiertas. somos desconocidos pero eso no importa. apenas nos acordaremos mañana. It was sometime early in december and, somehow, being a stranger didn’t matter at all. After all, it was our way of feeling alive.

¿Cómo conquistarte?

hazme reír. olvidemos el polvo. hablemos de poesía después.

*técnica mixta sobre zona erógena* de jorge díaz

jorge y yo estamos viejos, ya no bebemos chibecas en el puerto como antes, ya no esperamos en el parque a que pasen las horas ni nos citamos cada tarde para ver la puesta de sol. hemos sustituido las chibecas por las infusiones de tomillo y el cristal por el yoga y ahora paseamos por bershka y por zara. aparte de amigo, jorge es el director de una revista preciosa que acaba de empezar, pero promete. se llama poesíaygrafica. además, mantiene el blog stripgarden desde hace unos meses. tuve el honor de presentarlo en el ciclo de poesía que está llevando a cabo el peatón en granada. os dejo algunas líneas de lo que leí sobre él. (la negrita es suya). 


jorge o intimismo, confesión de un corazón que se desnuda: la soledad es haberte visto anoche”, “uno no sabe nunca lo que es”autor sobre todo fiel a sí mismo cuando hoy día es fácil venderse iva no incluido, cuestión de fe, de mirada, de algo que a veces etiquetan con corsés varios realismo sucio pies sucios corazones sucios o quizás sólo punkis, fantásticos seres o mujeres hechas de pedazos de cielo: Barcelona, Roma o Granada. cuando ya sabes que la mochila es tu vida / y que el viaje acaba / y no quieres sacar ropa limpia”. tampoco nosotros encontramos ropa limpia en su poesía, la de aquel que escribe a contracorriente, dando la cara y describiendo, cantando, proclamando otra forma de ver la vida, de creer en la vida”.

a n n a

Hace dos años, Nick y yo nos bebimos una botella de vodka sobre una azotea en Phnom Penh. Más tarde, mientras circulábamos en moto por la ciudad, un sabor amargo –y no era el vodka- nos recordaba, la noche antes de nuestra despedida, que todo llega a su fin. Camboya - al menos la Camboya que nosotros conocíamos- también. 
Sólo cuando entramos en el bar donde nos había citado el tatuador nos dimos cuenta de que se trataba de un burdel. Subimos unas escaleras algo cochambrosas y hablamos largo rato con él antes de sentarnos. Piel oscurísima y dientes blancos, se trataba de un indio tamal que había crecido en Singapur.  Nos mostró un pequeño álbum en el que reunía las fotos de tatuajes anteriores y a final del álbum vimos, sorprendidos, una foto de su cabeza dentro de las fauces de un león. Nos contó que antes de convertirse en tatuador había sido domador de circo y durante unos segundos pensé que había cometido un gravísimo error. Pero entonces una de las jóvenes camboyanas del burdel nos subió más bebidas y a mí se me olvidaron las preocupaciones. Durante los próximos cuarenta minutos, nuestro amigo tamal tuvo que levantar la pistola de mi brazo varias veces a causa de lo mucho que se estaba riendo. Cuando el tatuaje estuvo acabado y andábamos despidiéndonos, saqué los billetes de la cartera pero él rechazó el dinero enérgicamente. –Sois buena gente -nos dijo. -Éste es mi regalo. Ahora id con dios.-
Así que bajamos al burdel y todos –el tatuador, algunas prostitutas muy simpáticas y nosotros dos- pedimos más bebidas de colores. -¿Qué pone el tatuaje?- nos preguntó una de ellas. -Compasión -dijimos al unísono Nick y yo.
Hoy, dos años después, averiguo que Anna quiere decir compasión y me maravillo ante la coincidencia. Ahora entiendo porqué esnifé siempre los polvos blancos de la tarjeta del DNI y me tatuaba palabras raras en el brazo. Era sólo para ver si se me pegaba algo.

Ella nunca lo haría II


Gracias a Emilio, mi mecenas y gurú espiritual, aparte de excelente diseñador y publicista, compañero de sesiones de meditación zen que fueron sustituidas progresivamente por cigarrillos y gin and tonics.

**Enanas Amarillas**

Arami tuvo la desgracia de conocerme como compañera de piso en época de noches desorbitadas y aún así ha querido incluir un texto mío en su enternecedor -y en ocasiones escalofriante- blog Universo Dislocado.  No sé muy bien porqué. Pero lo que sí sé es que en su bitácora encuentro siempre mi porción exacta de aspirinas del exilio. Y por eso la recomiendo. Como dice Arami, a la salu de usté

necesidades básicas (sponsored by adidas)


Te necesito para tomarme un café contigo a la mañana siguiente y comprobar que luz del día y la ropa te incomodan. Te necesito para el cigarrillo de después. Te necesito para que escuches mis tonterías y mis absurdas incursiones en el mundo del arte. Te necesito para que afirmes que te gustan mis poemas aunque todo sea mentira. Te necesito para que me desvistas. Y me vistas luego de nuevo. 

“(...) the 1960s offered little real liberation for women in spite of second-wave feminism.  In the end, the sexual revolution allowed more men to enjoy more guiltless and irresponsible sex with more female partners because the availability of birth control and abortion left women with little rationale for sexual reluctance – ironically, with no choice.


(Reconstructing the Beats, Ronna C. Johnson)

Manías


No entiendo porqué nadie quiere dormir conmigo. De acuerdo, tengo algunas manías raras, pero esa no es razón, quiero decir, es verdad, vivo alejada, algunos dirían casi en el campo, y leo poesía, aunque no es tan grave en realidad y no deberían asustar a nadie esos libros que se amontonan en la cama. Lo reconozco, leo poemas de madrugada y a veces son las seis cuando llama el sueño -si es que llama. Leo nada más levantarme. Leo después de comer, a la hora de la siesta y a veces me olvido de dormir. Leo de noche, después de cenar y otras veces también me olvido de dormir. Cuando no leo, escribo o, a  veces, escucho recitar a los poetas en viejos cds que olvidaron ciertos amantes. Además, cuando leo, escribo o duermo, llevo los aparatos que llevaba de adolescente. Para mentirme, fingir que no pasa el tiempo, y que sigo siendo joven e inocente. Y preguntarme porqué aún nadie quiere dormir conmigo. 

Lenore Kandel, en Transletralia

Más que la historia de los vencedores de los manuales de literatura me interesa la de los olvidados, la de aquellos que no pasaron a la historia y cuyos nombres se encuentran tan sólo de pasada en libros de segunda fila. Lenore Kandel es uno de esos casos. Hoy Transletralia publica un artículo mío junto con la traducción de cinco de sus poemas. Espero que lo disfrutéis, etc.  

Blue Mountains Recluse (an Australian poem by Dorothy Parker)

Reclusa en las Blue Mountains

Vine por la calma
no me preocupa el frío

pero las brumas espesas
los vecinos espesos

y el celibato involuntario

inducen a beber tanto
como el humo de los coches, el alquiler caro
y los policias corruptos

No me gustan los paseos por el bosque
ni los tés de Devonshire

Ya no recuerdo qué gusto tiene
la adrenalina

Necesito Sidney
Necesito un trabajo nuevo

Poema de Dorothy Parker sobre la imponente cadena montañosa
australiana Blue Mountains. Traducción de Anna-Lisa Marí. 

Do not spit (in autumn)

Ha llegado el otoño. En la terraza se anegan los sueños del verano: tropiezas con ellas al entrar. Te sacudes  pero un fuerte olor a perro mojado te persigue; es el otoño que ladra a tus pies. Las palabras abortadas se amontonan en tu vientre. Estómago ardiendo que pide auxilio y la tormenta, afuera, que no arrecia. Como esta tormenta en tu salón, todas las horas del mundo colgadas sobre tus hombros. La hendidura de tu ombligo  y en él el reflejo de unas hojas cada vez más marrones. Las promesas y sus garras, apenas un recuerdo lejano. Ha llegado, inexorablemente, el otoño. Las manchas se acentúan sobre sus manos de seda y una manzana se pudre sobre la mesa. Huele a perro mojado. En el salón, las paredes se marchitan. Ha llegado el otoño y, definitivamente, los tiempos del exilio se han acabado. 

Hankover II

Una entrada vieja, reciclada para Hankover en este otoño frío. Poco ha cambiado desde entonces: las esterillas, la meditación, las nalgas. No así la piel morena, el sabor del samsara o la tarde lluviosa. Obviamente. Si no, el mundo sería un lugar muy aburrido...

Correo Urgente

Esta mañana, el cartero dejó un objeto extraño en mi buzón. Se trataba de un pequeño cartón rectangular en el que figuraba mi dirección escrita a mano, además de diez sellos de clase A y el código del envío urgente. Detrás del cartón, nada. Debajo, nada. Tan sólo un trozo de cartón con mi nombre. 
Querido desconocido:
Ya conozco todo lo que esconden las palabras, sus trampas, sus entresijos; desconfío de ellas -siempre- y por ello a menudo me encontrarás en silencio. Conozco sus curvas y en la prosodia la elaborada concatenación de mentiras: me dices te adoro, me dices que gimes, me dices nada. Las palabras, esas llaves que conducen a puertas que esconden mundos vacíos; palabras como dulce, éxtasis, siempre; palabras como mentira. Ya conozco todo lo que esconden las palabras, y por eso esta carta -sin remitente, sin contenido, nada- es la carta más perfecta que sin ti pude imaginarme, pues en el inanimado reino de mi imaginación, yo soy yo, tú eres tú, y adoro todas aquellas palabras que -nunca- me dices

Miguel Ángel Velasco

Cuando yo era más joven (bueno, en realidad, será mejor decir muy joven) y soñaba con convertirme algún día en poeta (y no convertirme tan sólo en mera musa de alguno de ellos, aunque eso pasaría tan sólo unos años más tarde, el despunte del sabor de la madurez y el paso del tiempo en la boca), en fin, cuando yo era muy joven creía en demasiadas cosas. Entre ellas, creía en la Universidad, meca de profesores sabios que debían instruirnos, convirtiéndonos, letraheridos y adolescentes estudiantes de filología todavía, en honrados y eruditos poetas. 
El primer año de Universidad pasó con muy pocos sobresaltos y muy pocas clases memorables: la lingüística de Saussure y  Coseriu me aburrían a muerte; los primeros textos hispanoamericanos o Fray Bartolomé de las Casas, junto con su profesor misógino y en general, la mayoría de las clases no fueron más que una gran decepción en la que la disección de la literatura y su regurgitación en los exámenes de junio eran los parámetros con los que se nos evaluaba ese supuesto amor a las letras.De aquel año, tan sólo recuerdo con claridad un profesor cuyas clases consistían, sencillamente, en comentar poemas de la segunda mitad del siglo XX. En esas clases conocí a Ana Rosseti, a Gil de Biedma, a Goytisolo... poetas que desde entonces me han acompañado siempre y cuyo descubrimiento debo exclusivamente a ese viejo y ya algo destartalado profesor. 
Un día, este profesor trajo a Miguel Ángel Velasco, quien -como ya tristemente han recogido diversos diarios- falleció el 1 de octubre. Hace diez años -al traspasar la puerta de un aula triste de esta también triste universidad- su presencia me pareció verdaderamente algo luminoso y extraordinario, el primer evento por el que la universidad valía, al fin, la pena: un tipo enorme, de larga y rizada cabellera dorada; camisa abierta, pecho peludísimo; pantalones acampanados y decenas de colgantes y pulseras. No lo sabía entonces pero en él vi luego la personificación de la Poesía. Nos habló de viajes lisérgicos, de amor y sexo, y yo quedé prendada, pues no sabía todavía que la poesía pudiese ser eso. Demasiado joven e ingenua, tal vez, le pregunté a la salida si creía que un poeta nacía o se hacía.  Los segundos que precedieron su respuesta me parecieron eternos, pues en su respuesta pensaba hallar yo la clave de mi supuesto futuro como poeta. No creía haber nacido con un don especial, pero sí que anhelaba saber si el trabajo y la constancia iban a ser suficientes para llevar a cabo mi nada particular sueño de convertirme en poeta. En efecto, Miguel Ángel corroboró mis teorías. Y ese día resolví llevar a cabo un esfuerzo que ni tan siquiera hoy, diez años más tarde, he logrado mantener. 
Grandioso poeta, Premio Adonais y Loewe, gran desconocido precisamente por apartarse de cenáculos literarios y demás panderetas. Pura poesía. Os dejo un poema suyo aquí

chinchetas ikea y blutack

a veces me acuerdo de los cuartos que he habitado, cuartos alquilados, prestados, cuartos usurpados por una temporada impredecible como los planes de noches locas de juventud. en un año hasta seis hogares más noche tras noche de hotelucho inmundo en asia porque no importan las cucarachas y el agua fría si con ello se consigue alargar el viaje. 
las maletas, los posters, las chinchetas, las cajas de los chinos; el divorcio con los compañeros de piso. el divorcio, cuando uno pelea con una persona que ya no le interesa sobre algo que tampoco le interesa. la mudanza, ese inacabable ritual urbano. y de nuevo el ikea. los chinos. pero en medio de todo eso, hoy, un rastro humano. como este mantel de flores en casa de mis abuelos. y mis antiguos dibujos, enterrados bajo álbumes pesados de fotos que poco a poco desaparecen. como un espejismo en medio de tantas maletas y estas cajas de ikea. 

fragmentos



Del recuerdo sólo permanecen
                                                       los posos
                          hasta que un día
                                                      también desvanecen
                      dejando a la vista
                                                      las grietas.



in a world of endless possibilities...


hace dos años, cuando viajaba por australia y parábamos en diferentes playas haciendo surf, conocimos a mike. mike era un californiano de movimientos pausados y sonrisa amplia que nos acogió en su casa en torquai, al sur del continente. mike nos lo dio todo: era uno de esos seres bondadosos que solo en raras ocasiones uno se encuentra en los viajes y que tardan mucho en reaparecer. noches de cuerpos cansados alrededor de la hoguera contando historias de olas y surf. los viajes de mike relucían sobre su piel y, entre cerveza y cerveza, no nos cansamos de escucharle. como en todos los viajes, una despedida se sucedió a la otra; la de mike no fue una excepción. a veces me acuerdo de él y me pregunto dónde estará ahora. cuando esto sucede, suelo acudir a un poema suyo que colgaba de una chincheta en el comedor. y entonces me parece que la única solución a todas las nostalgias y todos los veranos caducados es volver a hacer surf.       


You could drive a nice car
Eat expensive food every night
You could buy things
Just because you are bored.
You could sleep with beautiful women,
And it wouldn’t mean a thing.
You could spend your weekends trying to escape,
Only to be reeled in again,
                                          catch and release.
Your cell phone could always ring, but it
Wouldn’t always be your friends.

You could wake up at sunrise,
check the elements.
You could drink cheap wine with a traveler
and talk story.
You could surf every day
and live on peanut butter sandwiches.
Hunger is the best sauce for any food.
You could have time to read,
But decide to go for a walk first.
And all you will miss
                                  is your dog.


Mike Wathen

la ciudad

cuando tenía catorce años, me enamoré por primera vez. no fue un amor correspondido ni duradero, lo cual significa que, para aquella etapa de la vida, fue un amor bastante común.


De pequeñas, y como consecuencia de nuestro origen británico, mi hermana y yo veraneábamos en un pequeño pueblo costero de Inglaterra llamado Blackpool que contaba con un parque temático enorme (que tardaría todavía en llegar a España) lleno de montañas rusas que ostentaban récords guiness, además de atracciones que llevaban -algunas- más de cincuenta años causando vértigos y mareos.
En una de estas incursiones en las que Mummy nos dejaba merodear unas horas por el parque a solas, decidimos comprar un helado. cuando vi la cara del chico que los servía, recuerdo que me quedé anonadada. era la cosa más bonita que había visto en mis eternas catorce primaveras. en ese mismo instante comprendí algo que me era del todo irrevocable: estaba enamorada. cuando me preguntó con un marcado acento español si la camiseta que llevaba era de Raúl (el jugador del Madrid que tanto me entusiasmaba en esa época) balbuceé algunas palabras incomprensibles, dándole a entender que nosotras también éramos españolas y que podíamos proseguir en ese idioma. no me acuerdo de qué hablamos esos -de nuevo eternos- quince minutos, antes de que llegara el próximo cliente, pero sí me acuerdo de que quedamos en pasarnos más tarde, cuando acabase la jornada, para dar una vuelta juntos. mi corazón brincaba de alegría y en mi boca perduraba el regusto de un helado o -no estaba segura todavía-  el regusto del amor.
La-bella-historia-de-amor-que-pudo-haber-sido se tornó, sin embargo, en tragedia. al reencontrarnos con mi madre, ésta nos dijo que de ninguna manera podíamos volver al parque porque se había hecho tarde y, además, era la hora de marcharse. recuerdo las lágrimas que se deslizaban silenciosas por mis mejillas y el balanceo del coche de vuelta a casa. recuerdo el convencimiento absoluto de que acababa de enamorarme y de que nunca más volvería a verle. 
Cuando finalizamos el viaje y volvimos a España decidí escribirle. pero no tenía sus señas, su nombre, nada. así que esto fue lo que escribí en el sobre: 
To:
The Spanish man working in the ice-cream and refreshments place 
in between the Pepsi Max and the Space Mountain
Blackpool Pleasure Beach 
16, St Bedes Av. 
Blackpool
England

From:
The Raul T-Shirt Girl. 

Lo único que encontré dentro de la carta que me contestó fue un poema de Kavafis. Entonces yo apenas sabía lo que era la poesía, y desconocía por completo a aquel hombre de nombre raro que hablaba de una ciudad. Este poema, que para mí ha estado envuelto siempre de un halo de magia y coincidencias, ha resultado ser, al final, muy premonitorio. aunque ese primer amor se quedara en el espejismo de una carta correspondida, pero a la vez, la realidad más dolorosa, porque no hubo nunca más respuestas.... de esa época y de esos anhelos preadolescentes conservo, todavía, la impresión que me produjo La Ciudad: 

Dices: "Iré a otra tierra, hacia otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
Y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo los ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí".


No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.
Konstantinos Kavafis

cómo encontrarte en la poesía ii


Te llamas Annalisa (Jazzmín), del libro "El fósforo astillado". 
Juan Andrés García Román. DVD Ediciones, 2008.  

cómo encontrarte en la poesía I


Com abans, poema traduït al català per Caterina Calafat. 
Autor: Mustafa Köz (Nigde, Turquia). N. en 1959. 

DESPEGUE, FR7752. (PHNOM PENH)

Ardía incombustible
(en el fuego de su sexo).
Antonio María Flórez, Desplazados del Paraíso

En la boca los añicos
TÚ YO SIEMPRE AMOR
y en el sexo incombustible
la semilla del adiós.

volar

en los locos de la luna. aunque el segundo ya lo conocíais. aunque sigo sin leer del todo bien. aunque aún pronuncio fatal el catalán. aunque no se me ve la cara. aunque me brillan los ojos, y no son los míos. aunque cambiaría cosas, pondría comas, sería más así o más asá. no importa. en los locos de la luna, espectáculo literario que se realiza cada jueves en medio del mes en la Librería Literanta de palma de mallorca. aunque ponga las mayúsculas donde me dé la gana. aunque no os guste. es.

exili, ryanair i bayer

Què és més real, la realitat que deixes enrere, o la que t’espera en tornar a casa? La realitat és aquella cambra que t’espera, obscura i silenciosa, al final del túnel? O són les maletes que divises, ansiosa, abans de partir? El viatge: aspirines i pastilles maggi. Tatuatges i cicatrius, peculiars marques de sol.  Les petjades a l’úter, tirites. El viatge i l'al·lèrgia als cors il·lesos. 

mon cher inconnu:

desaparezco como he llegado, 
apenas una mancha en el horizonte. 

no te dejo nada, no me llevo nada
excepto el espejismo,

                                        mi único souvenir. 

Poema de la iluminación

Hemos sido todos hermanos, hermafroditas como ostras
Concediendo nuestras perlas sin cuidado

La propiedad no estaba inventada-todavía
Ni la culpa             ni el tiempo

Observamos el paso de las estaciones, éramos cristalinos como la nieve
Fundiéndonos lentamente en formas nuevas
y las estrellas giraban sobre las cabezas

No conocíamos  la traición

Éramos perlas
Fastidios transmutándose en destellos
Y ofrecidos             sin cuidado

Nuestras perlas se tornaron más preciosas y los sexos estáticos
A la mutabilidad la envolvió una concha,  ideamos lenguajes diferentes
Palabras nuevas para conceptos nuevos, inventamos alarmas
vallas                   fidelidad
Aún...ahora... una estratagema en la comunión
Percepciones infinitas
Me acuerdo
Hemos sido todos hermanos
Y ofrecemos              sin cuidado
Lenore Kandel


(Foto de Lenore Kandel y Timothy Leary,
de Larry Keenan)
**Traducción de Anna-Lisa Marí**

Un poema de Antonio María Flórez

Acabo de terminar la traducción de Desplazados del Paraíso, de Antonio María Flórez, y ya echo de menos sus sinsontes, sus hormigas, sus Agripinas y Nerones; sus sueños, sus arañas; los muertos, y las huidas. En las primeras lecturas uno apenas es consciente de la cantidad de niveles sobre los que se construye la obra: sólo en las lecturas sucesivas se le muestran a uno los recovecos más profundos. Así, cuando uno lleva casi un año desentrañando los rincones más escondidos de los versos más tozudos, diseccionándolos (vocales y consonantes sobre esta mesa, significación en la siguiente, cadencia en la de la esquina, etc. : la construcción con la deconstrucción) llega un día en que inexorablemente la traducción se "acaba" (si es que  alguna vez una obra se "acaba") y los restos mutados de los primeros desplazados descansan inmóviles sobre la mesa, burlones. Es entonces cuando uno -que se había creído dueño de los sinsontes y los trupials, los pit-roigs y los abellerols- debe despedirse de ellos y devolverlos serenamente a su dueño, como un día le fueron dados a él. 
Hace un año, casi, del primer encuentro con los sinsontes en La Cigale, en esa lectura en la que Antonio pensó que sus poemas me dormían porque tenía los ojos cerrados; hace un año ya y estaban Xisca y Álex y Juan y Arturo... y los sinsontes, claro: 

L'àvia tenia
molts ocells engabiats
al pati de les palmeres,
tots ells de plomatge variat
i cant exquisit: pit-roigs,
sinsontes[1], trupials, abellerols.

          Sempre matinava
per canviar-los l’aigua
i servir-los papaia, taronja
o plàtan madur,
abans d’atendre les tasques de la llar.
Algunes nits de lluna,
abans d’ajeure’s,
sortia al pati,
                    obria les gàbies
i els hi parlava molt, molt de temps.
No es coneixen la matèria ni l’abast de llurs discursos.
En tot cas, ningú no volava ni trinava,
romanien absorts,
enganyats, amb les ales mullades;
i jo em demanava en aquell punt:
és la negada llibertat l’afirmació que l’ànima
es corromp a través dels sentits i les paraules,
o n’és un simple gest ambigu del silenci?


[1] N. de la T. : Ocell americà de plomatge terrós que té les extremitats de les ales i la cola, el pit i el ventre blancs. El seu cant és molt variat i  melodiós.

**Traducció: Anna-Lisa Marí**

                

hankover

porque todos llevamos dentro un pájaro azul y un perro que muerde; porque nos acompaña en tardes de resaca y alguna que otra noche desolada; porque lo conocimos en la adolescencia pero lo inhalaremos en los pulmones hasta la muerte, como el más placentero de todos los cánceres; porque bukowski mola, joder, y al pensarlo, uno piensa en las putas de las ramblas de madrugada, los amantes, la absenta, el vino y las anfetas.... y bukowski, nunca ken follet, alumbrando la velada... en fin, tío, lo de siempre, pero diferente:


regreso

"Lo más extraño del viaje 
 —dice— 
es no saber hacia dónde se regresa”
Alex Chico, La tristeza del eco

sed

-tú, que no eres más que un saco de dormir desolado y esperas bajo luces de metal en barajas. tú, que no debiste beber las estrellas, ni languidecer en noches extremas junto a las cucarachas, tú, que prometiste no hablar con desconocidos y mucho menos compartir cigarrillos de hachís. oye, ¿no eras tú no la que prometió defenderse con corazas de miedo? tú, que ahora vuelas y divisas de nuevo el vacío, las ampollas, la nada, tú que decías ser inmune a todo eso, ¿volverías de nuevo?-sin dudarlo -te digo-  a derretirme en sus labios de lluvia y arena. 

crónica de una ilusión

lees australia, de jorge carrión, y a cada página te recorre un escalofrío. saboreas cada frase con detenimiento, releyendo párrafos enteros y subrayando -la emoción contenida- las mismas impresiones que sentiste, tú también, bajo los rascacielos de Buenos Aires, en los parques de Sydney, o al aprender sobre los wogs y los queenslanders y las eternas barbacoas australianas. recuerdas lentamente australia, como saboreándola, y en tu mente se suceden ballenas, koalas, canguros. recuerdas a tu amigo kevin, aborigen negro como la noche, ojos claros. recuerdas su sombrero de cowboy y sus promesas dulces como la miel: llevarte a caballo, marihuana en el desierto, un asado. bajo el cielo estrellado te habló de doce hijos de madres diferentes, del amor y de la vida. a lo lejos, los ingleses bebían bebidas alcohólicas con pajitas celestes y gritaban. estábais en cairns, la gran barrera de coral refulgía a medianoche, y a ti te quedaba todavía un año entero de viajes, de personas cuyo nombre apenas volverías a recordar, no así las conversaciones, las cervezas, los ríos o la silueta de las montañas de madrugada. no así los innumerables cuartos en los que dormiste, noche tras noche, lejos de la ilusión del hogar y de los amigos... lees australia, de jorge carrión, y el estómago te burbujea de felicidad. entreves la mochila al lado de la puerta y presientes aventuras, amigos fugaces, alguna que otra noche desdichada pero sobre todo, la apabullante emoción de lo desconocido y del viaje. lees australia y sonríes. 


buda sobre el asfalto

-profe, profe, ¡me gustan tus zapatos nuevos! -dice un alumno chino a la entrada de la biblioteca. la profesora se sorprende de que su alumno se haya fijado en sus zapatos nuevos y sonríe  -¡gracias, zhi!- a lo que el joven responde, concentrado- es como eso del confucionismo, ¿no?- la profesora mira, extrañada, sus zapatos y se pregunta qué diantres tendrán que ver sus nuevas vans con confucio.- sí, profe, como el yingyang, ¿no?- la profesora mira sus zapatos anonadada y una sonrisa inmensa le cruza el rostro. -sí, zhi, lo de confucio...