el sexo y lo trágico. o el trágico sexo.

hablando con mateo ayer me hace caer en la cuenta de la estrecha relación entre el sexo y lo trágico. el sexo y la muerte como las dos caras de una misma moneda. los franceses, por ejemplo, llaman al orgasmo "le petit mort". ¿serán los gemidos reflejo de los gritos interiores de nuestras almas? me pregunto. releo Algo que contarte, de mi adorado Hanif Kureishi, y leo que los secretos que le interesan al protagonista son "los secretos de por qué el amor es tan difícil, el sexo complicado, la vida un dolor y la muerte tan cercana y no obstante aparcada bien lejos. ¿por qué el dolor y el placer están tan estrechamente unidos? ¿por qué es tan difícil soportar el placer?". el sexo, nuestra moneda de cambio para olvidarnos de que estamos, en realidad, hechos de pedazos de otros, de esos hombres y mujeres que una vez, en cuartos fríos y extraños, fuimos. y olvidamos. de una vez por todas. 




*** Keith Haring***


7 comentarios:

emilio dijo...

le petit mort

cada año la "billboard association", -asociación americana de publicitarios-, realiza, con el dinero recaudado de sus socios, entre los que me incluyo, un estudio estadístico hipermasivo (11.000.000 de individuos) sobre un tema concreto, elegido por la comisión directiva. se realiza sólo una pregunta.

en el año 2008 la pregunta fue:
¿cuáles son, según usted, los principales valores de nuestra sociedad?.
las respuestas de más de 10 millones de personas arrojaron un resultado..., y por este orden:

SEXO (le petit mort), PRESTIGIO Y DINERO


en el año 2009 la pregunta ha sido:
¿cuál es el valor que más le atrae de otra persona?

LA BONDAD (o ¿por qué es tan difícil soportar el placer?)



le petit mort et la grande vie.

Hank dijo...

Por esa razón finjo los orgasmos: No tengo miedo a la muerte, es sólo que no quiero morir.

Hugo de Saralegui dijo...
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Anna-Lisa dijo...

emilio,
claro, si nuestros valores principales son el sexo, el prestigio y el dinero, es normal que lo que más valoremos en los demás sea esa misma bondad que han ahogado esos principios tan vacuos... la obsesión por las pequeñas muertes -y las tetas, y las labioplastias, y las lipos- nos alejan de la bondad, ese valor tan primigenio, el recuerdo de la buena vida.

Anna-Lisa dijo...

hank,
tu comentario me pinta una amplia sonrisa frente al ordenador. yo tampoco tengo miedo a la muerte. por eso me entreno con la sucesión de petits morts que me preparan hacia la muerte o la navidad (ambas nos pillarán desprevenidos). o me hacen olvidarme de ella. no sé. ya no sé lo que quiero.

Anna-Lisa dijo...

hugo, de nuevo te pierdo entre tantos unos y ceros. en esta esquina de la esfera virtual, donde sólo perduran los videos porno (porque nadie se pelea por su copyright, tan sólo exnovios celosos) pero se pierde, en cambio, la concentración más poderosa de unos y ceros. lamemos muñones, sí, pero ¿acaso nos queda otra alternativa? quemamos con las yemas incandescentes de nuestros dedos los cuños de ese puñado de monedas que nos dieron cuando el péndulo dejó de oscilar. y nacimos nosotros: la muerte de nuestros padres.
pd: tu nihilismo ornitológico me entristece.
besos muchos, como siempre.

Hugo de Saralegui dijo...
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