Manías


No entiendo porqué nadie quiere dormir conmigo. De acuerdo, tengo algunas manías raras, pero esa no es razón, quiero decir, es verdad, vivo alejada, algunos dirían casi en el campo, y leo poesía, aunque no es tan grave en realidad y no deberían asustar a nadie esos libros que se amontonan en la cama. Lo reconozco, leo poemas de madrugada y a veces son las seis cuando llama el sueño -si es que llama. Leo nada más levantarme. Leo después de comer, a la hora de la siesta y a veces me olvido de dormir. Leo de noche, después de cenar y otras veces también me olvido de dormir. Cuando no leo, escribo o, a  veces, escucho recitar a los poetas en viejos cds que olvidaron ciertos amantes. Además, cuando leo, escribo o duermo, llevo los aparatos que llevaba de adolescente. Para mentirme, fingir que no pasa el tiempo, y que sigo siendo joven e inocente. Y preguntarme porqué aún nadie quiere dormir conmigo. 

4 comentarios:

Jorge Díaz dijo...

queremos una foto con tu aparato puesto!

Fdo: tus grupies

Anna-Lisa dijo...

very soon at cinemas near you:
the metal smile and its freckles.

george dijo...

me encanta.

abrazo,

Anna-Lisa dijo...

Gracias, George, por pasarte. Una busca siempre el equilibrio, en los Pollocks, los Rothkos o simplemente una silenciosa taza de colacao, aunque no siempre lo consigue. Por suerte tenemos a Billie para recordarnos que, a veces, el equilibrio existe.

Abrazo.