Hankover II

Una entrada vieja, reciclada para Hankover en este otoño frío. Poco ha cambiado desde entonces: las esterillas, la meditación, las nalgas. No así la piel morena, el sabor del samsara o la tarde lluviosa. Obviamente. Si no, el mundo sería un lugar muy aburrido...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo que ya has vuelto, lejos quedan las chilabas blancas y el sol que pesaba a media tarde como un amor falso.
Bienvenue



La maga

Anna-Lisa dijo...

Gracias, Maga.
Yo no lo sabía porque había dejado de escribir y por lo tanto de conversar conmigo misma, los fantasmas se amontonaban con barbas pobladas y chilabas blancas y me impedían ver por claridad.
Gracias, a ti también, Maga, por volver.

percepcionesindebidas dijo...

me gustó el texto de hankover :)

no lo había visto jamás así la meditación.

Anna-lisa dijo...

Yo tampoco lo había visto así hasta que lo vi. Con los ojos cerrados. Lo vi. No dejaba de verlo. Pero no siempre es así, como te puedes imaginar. A veces, durante una centésima de segundo, saboreo el silencio, el vacío, la nad.