mujer de letras

                         
cuando aina despertó, en lugar de encontrarse a un dinosaurio o a un cocodrilo, descubrió que las palabras del libro se le habían pegado a las yemas de los dedos. por mucho que corriera al baño y se intentara limpiar las manos con jabón, no logró desprenderse de esa sopa de letras que le anegaba los pliegues de los dedos. se detuvo a deletrear los surcos de las manos, cosiendo por turnos vocales y consonantes. cansada de navegar, se tumbó en el diván y abrió el libro por donde lo había dejado pero lo soltó de golpe, asombrada: las palabras habían desaparecido. se miró los dedos de las manos. por suerte, las palabras seguían ahí. aina suspiró aliviada y volvió a la lectura de su libro. lo que aina no podía prever era que ya no había vuelta atrás: las palabras seguirían ahí incrustadas para siempre. aina era ya toda una mujer de letras.

**Foto de Sally Mann**

2 comentarios:

livingstone dijo...

¡qué maravilla!

...esa sopa de letras que anegaba los pliegues de los dedos.

Guillem dijo...

Hola guapa,

com va tot? Per Edimburg molt bé, amb algunes novetats que et contaré un dia que ens trobem per l'Skype o surtis del teu amagatall a gmail, hihihih.

M'ha agradat molt aquesta entrada del blog, així com la darrera que has publicat. T'escric a aquesta perquè quan la llegia m'ha recordat a un llibre molt bó den Paul Auster: "In the Country of Last Things". Parla sobre la importància de les paraules per les persones i per la societat; el llibre assoleix crear una realitat paralela, semi-fantàstica però molt real, on ens n'adonam de que sense les lletres, sense el llenguatge, tot seria molt diferent.

Te'l recomano, ja en parlarem!

Besada gran!