deriva (das)

 

La tranquilidad de saberse de nuevo a la deriva, como si esta fuese la única manera de encontrar el norte, la botella en medio del mar, la gaviota mensajera que guarda entre sus patas los billetes hacia Ithaca. Descansar tranquila, dormir acunada por una nana eterna a sabiendas de que  las ciudades extranjeras son la manera perfecta de agrietar los icebergs. Yacer tranquila en camas ajenas porque es ahí donde se avistan las señales en el mapa; descansar tranquila en  asientos de aviones, camas de hoteles o bancos de estaciones de autobús porque solo en los billetes hacia lo desconocido se encuentra, escondido, el camino  más rápido de vuelta a casa.



6 comentarios:

José María dijo...

Todo viaje acaba en uno mismo.
De nuevo hoy emprendo una nueva singladura que me va a llevar a territorios de piel inexplorada por las plantas de mis pies.

José María dijo...

Hoy emprendo una nueva singladura que me va a llevar por territorios desconocidos de piel inexplorada por mi pie.

Largo camino a Itaca dijo...

preciosa Ana Lisa, como siempre.

Un beso

la maga

* dijo...

Como siempre no, Maga: fulgores, nada más.

Qué bueno encontrarte por aquí.


Abrazo grande, mua!

Maria dijo...

Que vivan los No lugares.

Paolo Furlan dijo...

"solo en los billetes hacia lo desconocido se encuentra, escondido, el camino más rápido de vuelta a casa": PERFECTO!