en los bares de nueva york se deslizan caballos salvajes


Porque cantarle a la muerte no significa temerla
y los caballos salvajes
se deslizan por los bares
alzando una copa que ha de apurarse
como quien deletrea en los labios
un buen polvo:

el sexo como metáfora de la vida o
la vida como metáfora del sexo.

Porque cantarle a la muerte no significa temerla
y los caballos salvajes
se deslizan 
                         por doquier.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

y vallejo dijo: "tu sexo es un corazón simplificado".
yo nunca podré decir no tengo ni miedo ni esperanza, porque tengo mucho de las dos cosas. tú realmente sí lo dirías?
cuartel general de los expósitos del mundo

Carlos Medrano dijo...

Que los caballos salvajes del 2011 canten sin temer a la muerte cualquier metáfora deletreada frente a la arena de los labios cada vez que la vida susurre el sonido del sexo, el vértigo de lo inmenso o la incitación al camino sólo seguido por el sueño. Sobre todo, ya que existen los ojos acostumbrados a correr por el mundo, que haya sueño y espacios donde perderse abiertos. Y si cabe, una respiración en paralelo si entiende de ese vuelo.

Era un modo de felicitarte el año aunque ya hayan pasado varios días de enero.


(releo de nuevo este poema y el postcriptum de tus antepasados del 6 de dic. tan diferente al tiempo plano de Mallorca, joder, tan intocable...pero tan ordenado, tan inexpresivo, tan limpio.)

* dijo...

expósito:
me planto en el vertedero de phnom penh y entre las cabras y las niñas de botas rojas proclamo: no tengo ni miedo ni esperanza. me planto entre los rascacielos y el humo de las alcantarillas y digo: no tengo ni miedo ni esperanza. me planto frente al abismo, frente al precipicio, con el mendigo que dormita en el vagón del tren o en la universidad. no tengo ni miedo ni esperanza. y en objetos perdidos no ha habido nadie que los reclame todavía.

* dijo...

carlos,
me gusta saberte por aquí, me gusta tu "joder", la visión del altiplano de la roca vista desde la otra punta, me gusta tu felicitación y la claridad de tus palabras. me gusta que me llames "inexpresiva". me gusta saberte ahí, dentro de las mismas paredes, las de todos, el vaho en los cristales sobre cuya superfície deletran los dedos los mismos deseos... feliz año a ti también, carlos. un abrazo.

Anónimo dijo...

pero comprende, en el cuartel general de los expósitos del mundo no se puede decir que no se tiene esperanza... al menos no se puede decir en voz alta.
pero tal vez la cuestión sea esa la cuestión, por eso nos leemos, no?
vivir en la conmoción.

Carlos Medrano dijo...

Al conocer a las personas, como nos sucedió aquella noche algo cansada para los tres que estábamos, la imagen del otro puede ser una intuición de lo que es, o un estado confuso de lo que transitoriamente se está. Pero en cualquiera de ambas posibilidades, lo último que diría de ti es llamarte "inexpresiva". Debe ser una 'maldad' o una lectura rápida de mis palabras anteriores. Me refería a la isla, a su personalidad colectiva que en los pueblos ajenos a Palma enormemente se acentúa. Nunca he sabido donde comenzaban los cementerios, o llegué a pensar que si el indígena que se cruzaba conmigo con cara de autopsia era un cruce de caracol y lechuga más que una evolución de cualquier homínido de la prehistoria. Sólo la ironía nos salva de la ausencia de riesgo, de emoción, de iniciativas, de expresividad, de ruptura de lo que sea que esta gente no muestra. Menos mal que otra gente que hemos llegado a esta hermosa isla procedemos de una necesidad de mezcla, de recorrer geografías, de no cerrarnos en mitologías localistas con anoranza de boinas y su carencia de lo que sirve para pensar y cuestionar debajo de ella...

No, Anna-Lisa, no me refería a ti como inexpresiva. Ríe todo lo que quieras y piensa que no te falta de nada. Tu orientación y actual gusto lunar habrá un día que te parezca agua pasada, pero ahora te ocupa y fascina. No sé si alguna vez te llegaré a ver con la fuerza y anclaje de una Doris Lessing, -tal vez la admiras pero no quieres ser como ella- pero yo sí que me admiro de su fuerza solar y capacidad de moverse desde la convinción de quien sabe que no le falta de nada y habla de tú a tú a la vida. Un abrazo y no tengas en cuenta mis palabras. Solo algunas pocas veces me atrevo a contarlas.