tic tac tic tac tic tac tic tac tic tac


eran las dos de la mañana y huían. no sabían de qué pero huían. las baldosas del aeropuerto se les clavaban en las aristas y cuando la calefacción se apagó despertaron sintiéndose más huérfanos todavía. acariciaron sus pertenencias como quien acaricia un peluche al despertar.  leían, soñaban, veían películas en ordenadores que arrastraban consigo como un amigo que suplica un descanso.  el equipaje palpitaba a su lado y ellos dudaban porque no sabían si en sus maletas cabía la vida o es que la vida no cabía en ellos. había algo hermoso en aquella sala de aeropuerto donde los cuerpos -agotados de la vida u otra cosa parecida- respiraban al unísono. eran las cinco de la mañana y todavía huían. no sabían de qué pero huían. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"antiguamente, cuando un hombre tenía un secreto..." debe de veras existir un planeta así. incluso aunque no exista, debe.
juanandrés

* dijo...

no sé de dónde sale esa hermosa frase, parece la llave para abrir una hermosa caja que contiene un planeta caliente y pegajoso, que se derrite por todos los lados y se evapora en forma de algodón rosa.
deberían existir esos mundos. ¿tú crees que existe la magia, pues? fotocopié la idea de que no era así y ahora no me acuerdo.
besos,
querido
juanandrés